antiguo
que acecha lo más noble
la mañana se demora en sus grietas
una humedad
secreta
desciende lentamente hacia la tierra
el agua ha pasado tantas veces
que ya conoce
el camino
de sus surcos
el sol
ha dejado su aspereza
y el invierno su aliento
más desnudo
hubo noches
de escarcha interminable
vientos que golpearon
sin descanso
lluvias que parecían
no tener memoria
y una luz regresó cada día
para encontrarla más gastada
nadie sabe cuánto pesa
la soledad
de lo que permanece
hay una hondura
que solo el Hacedor conoce
un lugar donde lo duro
se desangra
sin que nadie escuche
su quebranto
y allí
donde el tiempo
ha penetrado lentamente
donde hasta el silencio
parece fatigado
la piedra
halló su herida
qué larga es la noche
cuando el dolor carece de palabras
qué lenta la caricia de la brisa
sobre aquello
que ya no puede defenderse
sin embargo
en su quietud más honda
algo permanece vuelto hacia lo alto
la lluvia sigue cayendo
el frío vuelve
el sol insiste sobre el mismo tajo
y en lo profundo
allí donde ninguna mirada alcanza
una oración sin voz
se abandona
en las manos de lo Eterno
Vos
que conociste la sed
sobre el madero
acercá tus labios
a esta roca
y dejá que descanse
en tu costado
que el agua encuentre su reposo
que el viento pierda su violencia
que la noche sea leve
y cuando vuelva el alba
si todavía duele
que baste tu presencia

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