Podés encontrar aquí todos los COMENTARIOS A LA IMITACIÓN DE CRISTO DE TOMÁS DE KEMPIS, y acompañar, desde el inicio, este recorrido cotidiano por una de las grandes obras de la espiritualidad cristiana.
«Considera bien los heroicos ejemplos de los Santos Padres, en los cuales resplandeció la verdadera perfección y religión, y verás cuán poco o casi nada es lo que hacemos.»
Mirar a quienes se tomaron en serio el Evangelio
La expresión es fuerte. Kempis no comienza proponiendo una doctrina, sino poniendo delante de sus lectores unas vidas. Quiere que las miremos.Los «Santos Padres» de los que habla aquí son aquellos antiguos cristianos cuya entrega radical a Dios había quedado grabada en la memoria de la vida monástica. Kempis contempla en ellos una forma de existencia en la que el Evangelio llegó a penetrar profundamente.
Por eso su comparación resulta incómoda:
«¡Ay de nosotros! ¿Qué es nuestra vida comparada con la suya?»
No parece buscar un desprecio enfermizo de la propia vida. El capítulo entero está atravesado por otra preocupación: despertar de la tibieza. La comparación tiene sentido porque aquello que vemos realizado en otro puede mostrarnos hasta dónde puede llegar la gracia cuando encuentra una libertad dispuesta a responder. El santo se convierte entonces en una pregunta. Su vida nos obliga a mirar la nuestra de una manera nueva.




