20 octubre 2026

LA IMITACIÓN DE CRISTO. TOMAS DE KEMPIS. LIBRO I . CAPÍTULO XIX. DE LOS EJERCICIOS DEL BUEN RELIGIOSO.

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«La vida del buen religioso debe resplandecer en toda virtud; que sea tal en lo interior cual parece de fuera.»



La preocupación está puesta en la verdad de la vida espiritual. Puede existir una distancia entre aquello que los demás ven y aquello que realmente sucede en el corazón. Para Kempis, esa distancia importa porque la vida del discípulo transcurre bajo una mirada que alcanza precisamente lo escondido:

«porque nos mira nuestro Dios».

El centro del capítulo está ahí.

Kempis habla de ejercicios espirituales, pero antes de hablar de ellos establece delante de quién se realizan. Dios ve aquello que ninguna apariencia puede mostrar.



19 octubre 2026

LA IMITACIÓN DE CRISTO. TOMAS DE KEMPIS. LIBRO I . CAPÍTULO XVIII. DE LOS EJEMPLOS DE LOS SANTOS PADRES.

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 «Considera bien los heroicos ejemplos de los Santos Padres, en los cuales resplandeció la verdadera perfección y religión, y verás cuán poco o casi nada es lo que hacemos.»



Mirar a quienes se tomaron en serio el Evangelio

La expresión es fuerte. Kempis no comienza proponiendo una doctrina, sino poniendo delante de sus lectores unas vidas. Quiere que las miremos.


Los «Santos Padres» de los que habla aquí son aquellos antiguos cristianos cuya entrega radical a Dios había quedado grabada en la memoria de la vida monástica. Kempis contempla en ellos una forma de existencia en la que el Evangelio llegó a penetrar profundamente.

Por eso su comparación resulta incómoda:

«¡Ay de nosotros! ¿Qué es nuestra vida comparada con la suya?»

No parece buscar un desprecio enfermizo de la propia vida. El capítulo entero está atravesado por otra preocupación: despertar de la tibieza. La comparación tiene sentido porque aquello que vemos realizado en otro puede mostrarnos hasta dónde puede llegar la gracia cuando encuentra una libertad dispuesta a responder. El santo se convierte entonces en una pregunta. Su vida nos obliga a mirar la nuestra de una manera nueva.

18 octubre 2026

MAMÁ




Hay un silencio

                      mío

más antiguo 

que mi nombre

LA IMITACIÓN DE CRISTO. TOMAS DE KEMPIS. LIBRO I . CAPÍTULO XVII. DE LA VIDA MONÁSTICA.

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«Conviene que aprendas, a quebrantarte en muchas cosas, si quieres tener paz y concordia con otros.»



Aprender a quebrantarse

La palabra «quebrantarte» puede resultarnos dura. Dentro del lenguaje ascético de Kempis expresa una renuncia a esa rigidez interior que pretende hacer prevalecer continuamente la propia voluntad.

El contexto es la vida monástica. Kempis conoce desde dentro una comunidad estable, donde las mismas personas comparten durante años una existencia cotidiana. Allí la caridad deja rápidamente de ser una idea hermosa y adquiere el rostro concreto de la convivencia. Por eso este capítulo sigue con naturalidad al anterior. Kempis acaba de decir que debemos aprender a soportar las flaquezas ajenas porque nosotros también tenemos defectos que otros deben soportar. Ahora muestra lo que eso exige  cuando la convivencia se prolonga. La paz entre personas reales tiene un precio interior.

17 octubre 2026

LA IMITACIÓN DE CRISTO. TOMAS DE KEMPIS. LIBRO I . CAPÍTULO XVI. DE CÓMO SE HAN DE SUFRIR LOS DEFECTOS AJENOS.

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 «Lo que no puede un hombre enmendar en sí ni en los otros, débelo sufrir con paciencia, hasta que Dios lo ordene de otro modo.»

Tomás de Kempis comienza este capítulo con una afirmación que toca una de las experiencias más
difíciles de la convivencia humana. Comienza reconociendo que existen defectos cuya corrección todavía no está a nuestro alcance. Algunos pertenecen a nuestra propia vida y otros aparecen en las personas con quienes convivimos.


La paciencia ante aquello que no podemos cambiar

Es particularmente significativo que mencione primero aquello que no podemos enmendar en nosotros mismos. Con frecuencia experimentamos la dificultad de cambiar ciertas disposiciones interiores. Podemos reconocerlas sinceramente y trabajar durante mucho tiempo para corregirlas.